He de deciros que, aunque siempre he sido más de Pen Drive y de disco duro (cosas de las que sigo siendo fiel usuaria), estas navidades a raíz de la coordinación de una solicitud “a distancia” he empezado a utilizar mis cuentas de Dropbox que tenía olvidadas por la nube. Y vaya descubrimiento! Si bien hasta el momento solo lo había utilizado hace mil años para pasar algunas fotos, he descubierto que, cuando estoy fuera de la oficina y voy a necesitar consultar algo, es mucho más productivo guardarlo en mi carpeta de Dropbox, lugar que voy a poder consultar en cualquier ordenador esté donde esté, que arriesgarme a perder/olvidar el Pen Drive y pasar un mal rato.

La principal ventaja de este soporte es que puedes sincronizar Dropbox en tus ordenadores como si de una carpeta de archivos más se tratase (aparece en tu Explorador de Archivos como tal), por lo que el proceso de crear carpetas y guardar archivos es el mismo que harías en cualquier carpeta de Mis Documentos, Escritorio, etc. Con la ventaja de que, si te has ido a Hawai (por poner un ejemplo agradable) y de repente necesitas urgentemente consultar algo de tus proyectos, te metes en la página web de Dropbox con tu usuario y tu contraseña y, Violà! Ahí está toda la información que necesitabas!! Maravilloso!! La magia de la tecnología me deja sin palabras!

Os dejo el enlace a la Wikipedia, una de mis páginas preferidas para informarme de un vistazo de temas que me interesan, donde podéis centrar un poco más la idea de qué es y para qué sirve Dropbox.

Dropbox en Wikipedia