Green Deal o cómo Europa prevé revertir el cambio climático – Reyes Sansegundo
3537
post-template-default,single,single-post,postid-3537,single-format-standard,bridge-core-2.3.6,cookies-not-set,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-theme-ver-22.2,qode-theme-bridge,qode_header_in_grid,wpb-js-composer js-comp-ver-6.2.0,vc_responsive
 

Green Deal o cómo Europa prevé revertir el cambio climático

Green Deal o cómo Europa prevé revertir el cambio climático

Una de las prioridades de la Comisión Europea presidida por Ursula von der Leyen para los próximos cinco años es establecer un Pacto Verde Europeo que logre revertir el cambio climático y frenar sus efectos. Con el positivismo que me caracteriza desde los últimos dos meses, creo que este paso es algo nunca visto en la historia de la Unión, y que ha venido para darnos esperanzas de que un nuevo modelo económico verde, sostenible y responsable, es posible.

Los pilares económicos y políticos del Green Deal

El 14 de enero de 2020, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, presentó el llamado Green Deal, su estrategia financiera para alcanzar la neutralidad climática en 2050, con el principal objetivo de frenar el llamado “choque climático”. El lema utilizado por Bruselas para la presentación de esta estrategia, muy en línea con la Agenda 2030 marcada por Naciones Unidas, se centra en “asegurar que nadie se quede atrás”.

En el pasado año 2019 hemos asistido a un punto de inflexión en la acción climática en todo el planeta: mayor concienciación ciudadana y política, aparición de figuras como Greta Thunberg o donaciones de multimillonarios como Jeff Bezos para la lucha contra el cambio climático. Todo ello bajo la atenta mirada de la Unión Europea (UE) como agente internacional de gran relevancia[1]. Y para bien o para mal, la sucesión de Jean Claude Junker por von der Leyen al frente de la Comisión, ha dado un vuelco a la hasta ahora inacción climática que había caracterizado a los gobiernos de la Unión.

En la presentación de este Green Deal se habló de un billón de euros para evitar el ya mencionado choque climático. El plan prevé que 500.000 millones salgan del presupuesto comunitario, a los que se añadirían 114.000 millones adicionales aportados por los estados miembros. A partir de aquí, InvestEU, el mecanismo europeo para estimular las inversiones, movilizará unos 279.000 millones en apoyo a proyectos ecológicos, la mayoría del sector privado. Por otro lado, se espera reunir 100.000 millones para el mecanismo de transición justa[2]. Éstos son los cálculos que ha hecho Bruselas para lograr los objetivos de lo que ellos mismos llaman “nuestro hombre en la Luna” de Europa.

El cambio climático como motor de transición económica

El Parlamento Europeo el pasado mes de noviembre declaró la emergencia climática. Las medidas del Pacto Verde responden a la preocupación de la UE y de sus ciudadanos a causa de los efectos negativos del cambio climático. El 93% de los europeos consideran que el cambio climático es un problema serio y han realizado al menos una acción para frenarlo. Además, el 79% de los ciudadanos de la UE consideran que actuar contra el cambio climático será clave para mejorar en innovación.

Lo que me gustaría destacar es que el Green Deal no es un conjunto de medidas para frenar el cambio climático, sino que se trata de una estrategia de crecimiento a largo plazo para dotar a la UE de una transformación hacia una economía sostenible. Pretende reflexionar sobre muchas derivadas relacionadas con el crecimiento económico: la forma en la que consumimos, nuestro modelo energético, el sistema productivo…La realización de este objetivo exigirá que transformemos los retos climáticos y medioambientales en oportunidades en todos los ámbitos políticos y que logremos una transición justa e integradora para todos.

El cambio climático y la degradación del medio ambiente son una amenaza existencial a la que se enfrentan Europa y el resto del mundo. Por ello, Europa tiene una necesidad clara de poner en marcha una estrategia de crecimiento que transforme la Unión en una economía moderna, eficiente en el uso de los recursos y competitiva, donde:

  • hayan dejado de producirse emisiones netas de gases de efecto invernadero en 2050
  • el crecimiento económico está disociado del uso de recursos
  • no haya personas ni lugares que se queden atrás

La UE, a través de su Ley del Clima, será climáticamente neutra para 2050. A pesar de tener definidos por ahora sus objetivos de cara a 2030, ajustándose a la Agenda de Naciones Unidas, la Comisión ya trabaja para convertir este compromiso político en una obligación jurídica y en un incentivo para la inversión.

Principales ámbitos de actuación del Green Deal

Tal y como nos indica la Comisión Europea, siete áreas son las que se han identificado dentro de esta nueva estrategia de crecimiento[3].

Energía limpia

La producción y el uso de energía supone más del 75% de las emisiones de efecto invernadero de la Unión Europea, por lo que el objetivo es descarbonizar este sector y priorizar el uso de energías limpias y renovables gracias a la modernización de las infraestructuras y la promoción de la eficiencia energética y ecológica.

Una industria sostenible

En cuanto a la industria, tan solo el 12% de los materiales utilizados procede del reciclaje y supone el 20% de las emisiones de la UE. La Estrategia Industrial de la Comisión Europea incluida en este Pacto Verde señala que las empresas recibirán ayudas para modernizar sus procesos y se estimulará la producción circular y que genere 0 emisiones. Serán claves los avances en los sectores textiles, electrónicos, plásticos y de la construcción.

Construir y renovar

También será importante para conseguir los objetivos del Green Deal la renovación de los edificios para mejorar la eficiencia energética, ya que actualmente suponen el 40% del consumo de energía, para ello se propondrá una iniciativa de renovación para desarrollar nuevas posibilidades e invertir en la eficiencia energética de los edificios.

Movilidad sostenible

El transporte representa el 25% de las emisiones de la UE, por lo que la Comisión Europea propone y promueve el uso de transportes –públicos y privados- más limpios, eficientes y sanos. El objetivo es reducir las emisiones emitidas por coches, transporte marítimo y aéreo, para lo que se acabarán con las ayudas para combustibles fósiles y se invertirá en el desarrollo de alternativas.

Biodiversidad

El Pacto Verde Europeo también promoverá medidas para proteger la biodiversidad y los ecosistemas, además mejorará la calidad de los océanos y los bosques y desarrollará el concepto de “ciudad verde” para incrementar la biodiversidad en los espacios urbanos.

“De la granja a la mesa”

Esta estrategia actuará en los sectores agrícola y pesquero, reduciendo el uso de pesticidas y desarrollando nuevas técnicas innovadoras para los procesos en granjas y en relación a la pesca, con los objetivos de asegurar alimentos de calidad y sostenibles, frenar el cambio climático, proteger el medio ambiente y aumentar el cultivo y la ganadería orgánica.

Eliminar la contaminación

Acabar con las emisiones es uno de los objetivos de este Pacto Verde Europeo, pero además de un aire limpio, también incluye medidas para conseguir mares y océanos limpios y libres de plásticos y mejorar la calidad de vida de todos los ciudadanos.

Efectos presentes y futuros del Pacto Verde Europeo

El Pacto Verde Europeo es ya una realidad y en los próximos años será responsabilidad de las instituciones y de todos los ciudadanos que sus medidas tengan el efecto deseado y en la próxima década podamos frenar de manera conjunta el cambio climático y sus efectos para conservar el planeta.

Como ya he comentado al principio de este artículo, las inversiones públicas y privadas necesarias para llevar a buen término este pacto son importantes, y no todos los países se encuentran en disposición de cumplirlas. Bien porque no pueden…o bien porque no quieren. Pongamos de ejemplo el caso de Polonia, la cuál recibirá a priori un cuarto del total de los fondos del Pacto mientras que España recibirá tan solo un 4% del reparto que se ha hecho por países. Esto tiene su sentido, ya que el 80% de la producción de energía de Polonia proviene del carbón, cosa incompatible con los objetivos del Green Deal. Lo que para mi no es tan entendible es que Polonia se haya posicionado totalmente en contra de este pacto, junto con otros países como Hungría y República Checa, debido a que no ven viable apoyar el proyecto justo porque tienen una economía basada en un modelo de desarrollo que no encaja con el Green Deal.

Aún así, desde la Comisión Europea y en un gesto a mi parecer solidario y conciliador (ambas cualidades que hoy en día vemos poco sinceramente), se ha remarcado que el Mecanismo de Transición Justa apoyará a aquellas regiones o países que aún estén en proceso de crecimiento en Europa.

Sinceramente a mi este gesto me parece que, por lo menos, pone sobre la mesa la voluntad política de hacer las cosas de manera diferente, algo a lo que no estamos acostumbrados en las últimas décadas. No obstante, sigue sin quedar claro cómo vamos a conseguir estos objetivos, a nivel europeo y mundial, teniendo en cuenta que más de 1.300 millones de personas viven bajo el umbral de la pobreza: no tienen apenas ingresos, o carecen de acceso a agua potable, alimentos o electricidad. El 10% de la población mundial, lo que vienen a ser 734 millones de personas, vive con menos de 1,90 dólares al día[4].

Los expertos ya han alzado sus voces para hacer notar que las clases menos favorecidas van a sufrir de manera desproporcionada las políticas climáticas, lo que conducirá a un aumento de las desigualdades. El think tank Bruegel ha declarado que “El impacto será particularmente significativo para los situados en el nivel más bajo de la escala de ingresos, para los que viven en áreas rural y suburbanas, a los que afectará el aumento en el precio de los carburantes, y para las regiones particularmente dependientes de la producción de combustibles fósiles como el carbón, y así les afectará la desaparición de algunas industrias y puestos de trabajo”, avisan Grégory Claeys y Georg Zachmann, analistas de Bruegel.

El Mecanismo de Transición Justa ya mencionado también pretende reducir el impacto que tendrán estas políticas en los sectores más vulnerables. Con sólo 7.500 millones de euros de dinero nuevo de los presupuestos de la UE, redistribuyendo partidas asignadas a fondos regionales y de cohesión, sumando aportaciones de los estados, y préstamos del Banco Europeo de Inversiones (BEI), Bruselas calcula que podrán movilizarse un mínimo de 100.000 millones de euros para el período 2021-2027.

Para finalizar, un último apunte sobre la influencia que el Green Deal está teniendo a día de hoy en la I+D+i. Quien haya duda por un momento que esto es solo palabrería y buenos deseos, que se lo diga a las empresas que se encuentran en la recta final para presentar su propuesta al EIC Accelerator en su corte del 19 de mayo. Es el corte del Green Deal. En esta convocatoria sólo se podrán presentar empresas que demuestren de forma clara que su innovación contribuye a alguno de los ámbitos de actuación del Green Deal que ya hemos definido anteriormente. Todas las demás empresas no son elegibles en esta convocatoria que destinará 300 millones de euros a las innovaciones greentech.

En resumen, para mi el cambio es positivo y las medidas que se están tomando parecen serias. Aún así, no deja de ser política, y con la política ya sabemos que va a ser difícil llegar a un verdadero equilibrio entre lo que quiere la sociedad y el planeta y lo que dicta la economía. En 2050 os diré como ha ido la cosa.

¡Nos vemos en la próxima!


[1] https://www.thepoliticalroom.com/cambio-climatico/green-deal/

[2] https://www.lavanguardia.com/natural/20200115/472908683252/comision-europea-inversion-cambio-climatico-mediambiental-plan.html

[3] https://ec.europa.eu/spain/news/20191212_Europe-climate-neutral-2050_es

[4] https://www.bancomundial.org/es/topic/poverty/overview

3 Comments
  • Manuel
    Posted at 13:41h, 16 mayo Responder

    Muy interesante la reflexión que haces. Cierto que el equilibrio entre lo que demanda y necesita la sociedad frente a lo que marcan los recursos económicos no está siempre alineado con atajar el cambio climático. Esperemos que las lecciones que nos deja la pandemia del COVID-19 sirva, con la reducción drástica de emisiones, como ejemplo y ayude a cambiar a la sociedad y a los políticos.

    • Reyes Sansegundo Romero
      Posted at 14:08h, 16 mayo Responder

      Gracias por aportar tu visión con la que estoy totalmente de acuerdo. Esperemos que nuestros políticos aprendan que situaciones excepcionales requieren medidas excepcionales! Y que cada persona se vuelva colectivamente responsable.

  • Julia
    Posted at 08:51h, 21 mayo Responder

    Gracias por el artículo, Reyes. Muy bien explicado y con tu toque personal 🙂

Post A Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies