La entrada de hoy está algo alejada de lo que suelo escribir en RSR Consultora de Estrategia, pero creo que, de cara al futuro, es importante entender qué consecuencias generales, y más particularmente de cara a la innovación y la investigación, va a tener la salida (de producirse) de Reino Unido de la Unión Europea. ¡Espero que os guste!

¿Qué es el Brexit y de dónde viene?

Es una palabra que se utiliza como forma abreviada de decir que el Reino Unido abandona la UE, fusionando las palabras Gran Bretaña y salida (ambas en inglés) para obtener Brexit, de la misma manera que una posible salida griega del euro fue apodada Grexit en el pasado.

Este término se hizo mundialmente conocido a partir del referéndum del 23 de junio de 2016. Lo que se votaba era si Reino Unido se quedada o dejaba la Unión Europea. Ganó la opción de abandonar la UE por un 51.9% frente al 48.1% de los que apoyan el que UK siga formado parte de la Unión. Ahondando un poco más en estos resultados, Inglaterra votó Brexit, con un 53,4% a 46,6%. Gales también votó Brexit, con un 52,5% de los votos a favor y un 47,5% en contra. Escocia e Irlanda del Norte respaldaron la permanencia en la UE. Escocia apoyó el quedarse dentro de la UE en un 62% a un 38%, mientras que en Irlanda del Norte lo hizo en un 55,8% frente a un 44,2%.

Y aquí voy a hablar un poco de historia porque, como todo en esta vida, las cosas que nos sorprenden muchas veces no son ni tan nuevas ni tan sorprendentes.

Empecemos por el principio.

¿Qué es la Unión Europea?

La Unión Europea es una asociación económica y política única en su género y compuesta por 28 países europeos que abarcan juntos gran parte del continente. La organización que se convertiría en la UE se creó en el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial. Sus primeros pasos consistieron en impulsar la cooperación económica con la idea de que, a medida que aumentara la interdependencia económica entre los países, disminuirían las posibilidades de conflicto. En 1958 se creó, pues, la Comunidad Económica Europea (CEE), que en un principio establecía una cooperación económica cada vez más estrecha entre seis países: Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos. Desde entonces se han unido a ellos otros 22 miembros, creando un enorme mercado único (también conocido como «mercado interior«) que sigue avanzando hasta lograr todo su potencial.

Y lo que comenzó como una unión meramente económica ha evolucionado hasta convertirse en una organización activa en todos los frentes políticos, desde el clima hasta el medio ambiente y desde la salud hasta las relaciones exteriores y la seguridad, pasando por la justicia y la migración. El cambio de nombre de Comunidad Económica Europea (CEE) a Unión Europea (UE), en 1993, no hizo sino reflejar esta transformación.

La UE ha hecho posible más de medio siglo de paz, estabilidad y prosperidad, ha contribuido a elevar el nivel de vida y ha creado una moneda única europea: el euro. Más de 340 millones de ciudadanos de la UE en 19 países lo utilizan en la actualidad como moneda y disfrutan de sus beneficios.

Gracias a la supresión de los controles fronterizos entre los países de la UE, ahora se puede viajar libremente por la mayor parte del continente. Y también ahora es mucho más fácil vivir, y trabajar en otro país de Europa. Entre los derechos que tienen todos los ciudadanos de la UE está la libertad de elegir en qué país de la UE quieren estudiar, trabajar o jubilarse. Cada país miembro debe tratar a los ciudadanos de la UE exactamente igual que a sus propios ciudadanos en materia de empleo, seguridad social e impuestos.

El principal motor económico de la UE es el mercado único, que permite que la mayoría de las mercancías, servicios, personas y capital puedan circular libremente. La UE pretende desarrollar este enorme recurso en otros campos, como la energía, los conocimientos y los mercados de capitales, para que los europeos puedan aprovechar al máximo todas sus ventajas.

La relación de “ni contigo ni sin ti” entre Reino Unido y la UE

Como os comentaba al principio de la sección anterior, si echamos la vista atrás, podremos ver que esto de que los ingleses no se sientan del todo europeos no es de ahora.

Cuando estaba a punto de cumplirse el 45 aniversario de su ingreso en las Comunidades Europeas, el Reino Unido decidió salir de la Unión Europea. Entre un momento y otro ha habido una relación difícil; relación que ha tenido una dimensión muy positiva para las dos partes, pero también una dimensión negativa. En realidad, el Reino Unido nunca se adaptó bien a la filosofía que inspiró en su momento la creación de las Comunidades Europeas y de la Unión Europea después. El Reino Unido no quiso entrar en las CCEE en su mismo inicio precisamente porque no compartía esa filosofía y, si lo hizo unos años más tarde, fue porque lo necesitaba económicamente, no porque hubiese cambiado sus planteamientos básicos a este respecto.

Pero, tras su entrada en las Comunidades Europeas (CCEE), el Reino Unido nunca buscó adaptarse plenamente a las condiciones y términos que inspiraban y gobernaban las CCEE, sino, más bien al contrario, trató siempre de que las CCEE se adaptasen a sus propias condiciones y exigencias. Las CCEE y la UE pretendían el establecimiento de una unión política y económica en Europa; el Reino Unido, en cambio, buscaba sólo el establecimiento de un mercado común.

A continuación y para ordenar cronológicamente los principales hitos del Brexit, os dejo un enlace a una Cronologia del Brexit que he diseñado basada en la que presenta este artículo de El Mundo sobre la historia de desamor entre Reino Unido y la Unión Europea.

Como podemos ver en la cronología, hay muchos factores que han influido en la actual relación entre Reino Unido y la Unión Europea. En este enlace podéis manteneros al día de todos los pasos que se van dando en esta negociación a partir de la fecha del Brexit de forma muy detallada.

Declaración Política y Acuerdo de Retirada: definición y puntos clave

Como ya hemos visto anteriormente, tras haber concedido una primera prórroga del proceso del artículo 50 hasta el 12 de abril de 2019, los dirigentes de la UE han respaldado una prórroga de seis meses hasta el 31 de octubre de 2019. Sin embargo, el Reino Unido se marchará antes de esta fecha si el acuerdo de retirada es ratificado por el Reino Unido y la UE antes de esa fecha.

Lo que debemos tener claro es que todos estos años desde el referéndum se ha estado trabajando sobre dos documentos, la Declaración Política y el Acuerdo de Retirada. Pero, ¿qué implica cada uno de estos documentos?

La Declaración Política, tal y como nos cuenta Patricia Rodríguez en su artículo para Euro EFE, se trata de un documento de 26 páginas en el que se traza a muy grandes rasgos cómo podría quedar establecida la futura relación comercial entre ambos lados. Este borrador no es legalmente vinculante, si bien lo sería si termina siendo ratificado. El texto necesita ser aprobado por los líderes de los 27 países comunitarios. El texto refleja la intención de ambas partes de mantener «una asociación ambiciosa, amplia, profunda y flexible» en áreas como la cooperación económica y comercial, si bien con un equilibrio que garantice la «autonomía del poder de decisión de la UE y ser consistente (…) con la integridad del mercado único y la unión aduanera», así como la «soberanía del Reino Unido (…), respetando la decisión del referéndum de 2016». Ambas partes desean tener «una relación comercial de bienes tan estrecha como sea posible, con vistas a facilitar el comercio legítimo» y la creación de un «área de libre comercio».

Ahora sí, el Acuerdo de Retirada es otro cantar. Se trata de un documento de 585 páginas que cubre algunas de las cuestiones consideradas clave para establecer los términos del «divorcio» entre UK y la UE. Pero ¿cuáles son los puntos clave de este acuerdo:

  • La factura del divorcio. Tiene que ver con traslados de agencias, pagos de funcionarios, pensiones, etc. Se estima en al menos 000 millones de euros.
  • Los derechos de los expatriados. Los británicos en Europa y los europeos en Reino Unido podrán seguir de momento gozando de sus actuales derechos.
  • El Backstop o red de seguridad. Si acaba el periodo de transición de 21 meses sin una nueva relación definida, se pone en marcha este «mecanismo de emergencia» para mantener un arreglo aduanero y evitar una frontera física entre las Irlandas. Es el punto de la polémica.

Para entender porqué está costando tanto el llegar a este acuerdo, cuales son las posiciones de los partidos en UK y los diferentes escenarios en relación al Brexit, podéis consultar este fantástico y visual artículo de los compañeros de RTVE.

Por finalizar esta sección cronológica, no podemos olvidarnos de las elecciones europeas del 26 de mayo de 2019, donde Reino Unido se vio obligado a participar a última hora. El partido del Brexit dirigido por el exlíder de UKIP, Nigel Farage, ha sido el ganador con el 32% de los votos, mejorando 4 puntos su resultado en las pasadas elecciones con UKIP. Esto ha supuesto un varapalo para los conservadores, que han conseguido tan solo el 9% en estos comicios. Este resultado, el peor de la historia en unas elecciones nacionales para el partido conservador, ha precipitado la dimisión de la actual Primera Ministra, Theresa May, la cual dejará el cargo el 7 de junio. Desde luego, las cosas para los europeístas no se ponen nada bien con estos resultados.

Si queréis ampliar esta información sobre las elecciones europeas en Reino Unido podéis hacerlo a través de este artículo de la BBC.

La realidad del Brexit en relación a la Ciencia y la Innovación

Si habéis leído hasta aquí, primero de todo, ¡gracias! Y segundo, deciros que esta introducción para mi era necesaria para poner en contexto lo que esta cuestión del Brexit afectará a lo que realmente nos importa en este blog: la Ciencia y la Innovación.

A nivel estatal ya ha habido universidades como la Universidad de Murcia que se ha tomado la molestia de crear una página con preguntas frecuentes sobre el Brexit para sus estudiantes e investigadores, ya que es un tema de gran preocupación en este sector.

Pero centrándonos en la participación en proyectos de H2020, el Reino Unido pasaría a ser tercer país tras el abandono de la Unión Europea, por lo cual sus entidades deberán ser financiadas por Reino Unido. Esto no perjudica la actual posición de los grupos de investigación españoles en cuanto al acceso a estos Programas.

Lo que sí que hay que tener en cuenta desde ya y yo me esfuerzo en trasladárselo a mis clientes, es que, a la hora de conformar consorcios, pensemos muy mucho si necesitamos socios británicos. De necesitarlos, siempre debemos salvaguardar el mínimo de elegibilidad (3 instituciones diferentes de 3 Estados Miembros o Países Asociados), excluyendo de esta cuenta a los socios británicos. De esta forma, siempre garantizaremos que nuestro consorcio, aunque Reino Unido pase a ser tercer país, cumple con las reglas de participación de Horizonte 2020. Por ejemplo, si tenemos un consorcio formado por España, Francia y Reino Unido y en 2020 Reino Unido pasa a ser tercer país, el consorcio deja de ser elegible para recibir financiación, por lo que el proyecto podría llegar a suspenderse. Esto puede evitarse incorporando a otro país “sin problemas de elegibilidad” (y que aporte técnicamente al proyecto) en fase de propuesta. Por ejemplo, consorcio formado por España, Francia, Reino Unido y República Checa.

Es bueno que destaquemos que nueve de cada diez investigadores británicos se oponen a la salida de su país de la UE, ya que casi un tercio del personal investigador de Reino Unido procede de países del entorno comunitario. Además, una salida del mercado único provocaría que los investigadores pre y posdoctorales vieran restringido su acceso a becas, por lo que tenderían a emigrar a países donde fuesen mejor recibidos.

Ya en 2016, pocos días después del referéndum, personalidades de la ciencia en Reino Unido como es Paul Nurse, director del Francis Crick Institute en Londres y antiguo presidente de la Royal Society, dijo que “los que están haciendo campaña a favor están poniendo en peligro el futuro del país a largo plazo a cambio de una ventaja política”.

Según Nurse, «estar en la UE da a Reino Unido acceso a ideas, personas y a inversión en ciencia. Esto, combinado con la movilidad (de los científicos de la UE), nos permite una mayor colaboración y transferencia, es decir, todo lo que históricamente ha demostrado que impulsa la ciencia”.

Reino Unido es uno de los principales contribuyentes netos al presupuesto de la Unión Europea. En ciencia académica, el papel más importante de la UE es el de proporcionar un flujo de financiación alternativa a los consejos de investigación gubernamentales. Este país pone un 11% de los fondos para la investigación de la UE y obtiene un retorno del 16%. Entre 2007 y 2013, investigadores de Reino Unido recibieron 8.800 millones de euros de la UE, mientras que el país contribuyó con 5.400 millones a investigación en la UE. Por todo ello, los líderes científicos fueron unánimes en la necesidad de que el país permanezca en la Unión.

También las empresas implicadas en investigación en Reino Unido tienen algo que decir sobre el tema. Directivos de más de 50 firmas biotecnológicas y farmacéuticas han firmado una carta, publicada en Financial Times, en la que piden que Reino Unido permanezca en la UE. Estas compañías consideran que los beneficios de un entorno competitivo e integrado son claras, con acceso a un único mercado de negociación, una base de talento cualificado y normas comunes de regulación y de propiedad intelectual.

Además, la UNESCO, en su informe La ciencia hacia 2030, analiza también las consecuencias de una salida de Reino Unido de la UE. En el capítulo dedicado a la UE concluye que la salida tendría repercusiones de largo alcance para la ciencia británica y europea. El documento destaca que Reino Unido es un polo de atracción para estudiantes e investigadores comunitarios. En 2013, las exportaciones de servicios de educación tuvieron un valor estimado de 22.000 millones de euros y el país fue receptor del mayor número de becas de investigación del Consejo Europeo de Investigación (ERC, por sus siglas inglés).

A pesar de que el país invierte solo el 1,63% de su PIB en I+D, frente al promedio del 2,02% de la UE, Reino Unido tiene una reputación de excelencia científica. Produce el 15% de los artículos más citados del mundo con una participación del 4% de la investigación mundial.

 

El camino hacia Horizonte Europa

Ya hemos visto que, en general, para el conocimiento y la libre circulación de talento el Brexit es algo extremadamente negativo. Pero como dice el refrán, “al mal tiempo buena cara”. ¿Es posible que podamos encontrar algo positivo para la ciencia y la innovación en toda esta marea negra del Brexit? Leyendo esta entrevista a Javier Saldaña, director de Innovación de Ayming, es posible que sí que haya cierta esperanza. Ya se ha dejado patente que Reino Unido recibe más fondos comunitarios del programa marco de los que aporta. Así pues, el saldo de fondos positivo (si se mantiene la tendencia anterior, de que Reino Unido recibía más que aportaba) que derive de la no participación de entidades británicas en programas de investigación europeos se podrá emplear en la financiación de otros proyectos, “pero no tendrá una repercusión directa en un país concreto”, explica Saldaña. Y explica que dependerá de la ubicación de las entidades que participen en esos proyectos a los que se doten de fondos, “podría ser España, o cualquier otro país del espacio económico europeo”.

 

Si queremos poner números, también podemos fijarnos en esta infografía diseñada por Ayming y donde se ve claramente que a Reino Unido no le ha ido mal participando en H2020. En todo el programa, las cuatro universidades que más fondos han recibido son británicas: Cambridge, University College of London, Oxford e Imperial College of London.

Aunque a algunos nos pueda parecer algo alentador el “quitarnos al Reino Unido de encima” como competidor directo por los fondos europeos, es cierto que su salida definitiva de la Unión Europea significaría, en mi opinión, el final de un ciclo. La Unión Europea ha supuesto paz y seguridad después de una historia bélica y convulsa. Y eso ha sido un esfuerzo de todos. Sabiendo que todos somos diferentes pero que perseguimos un objetivo común: el bienestar social para todos los europeos. No nos engañemos, yo hace mucho que aprendí que la utopía de “los Estados Unidos de Europa” es eso, una utopía, porque aquí cada uno somos “de nuestro padre y de nuestra madre”, y no tenemos ese sentimiento de Nación como tienen los americanos, porque históricamente no ha sido así. Lo que sí que hemos aprendido es a convivir, a aceptarnos con nuestras diferencias, a ayudarnos mutuamente y a dar pasos conjuntos adelante por el bien común. La salida de Reino Unido, tal y como yo la percibo, es el triunfo de las individualidades (que siempre se le han permitido a este país, como hemos podido comprobar a lo largo de este artículo), y que puede llevar a más casos como el de UK (¿Francia?¿Holanda?).

Dicho esto, y a pesar de que suponga una competición feroz por los fondos europeos (como hasta ahora), es probable que Reino Unido desee seguir siendo un miembro asociado del Espacio Europeo de Investigación, como Noruega y Suiza, con el fin de continuar participando en los programas marco de la UE de I+D+i, considerados como fundamentales para financiar la investigación, la formación de doctores y el intercambio. Sin embargo, el acuerdo de cooperación para cada programa marco tendría que ser negociado por separado si Reino Unido deja de ser miembro del Espacio Económico Europeo.

Yo de momento que quedo con las palabras del Comisario Europeo de Investigación, Carlos Moedas, alimentan mi creencia de que el Brexit es todavía reversible:

«Para ser franco, no puedo ver el programa europeo en el futuro, pase lo que pase en el Reino Unido, sin el Reino Unido», dijo Moedas. «Lucharé por tener al Reino Unido a bordo», dijo, «Espero que el Reino Unido también luche por eso». 

Fuentes consultadas

Además de las que he ido nombrando en el artículo, también he consultado: