Lo prometido es deuda. Despedimos 2019 con un nuevo comienzo, el de la sección “A conversation with…” o en castellano, “Una charla con…”. Para comenzar esta nueva aventura dentro de RSR Consultora de Estrategia he puesto el listón muy alto. Quería empezar a lo grande y con alguien que significa mucho para mi en mi entorno profesional y personal. Hoy os presento a Laura Muñoz Senovilla, consultora de innovación e I+D y Project Manager, emprendedora, doctora en químicas en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, y ante todo, gran persona.

Laura es energía, es pasión, es compañerismo, es sonrisa, es apoyo incondicional y es una de las profesionales más capaces que conozco en este feroz mundo de la consultoría. Además, su background en el mundo académico junto con su visión como gestora de proyectos y consultora de innovación, hace que su punto de vista sobre cualquier tema siempre vaya más allá.

En esta ocasión le he planteado el reto, como no podía ser de otra manera, de hablar sobre innovación, primero de forma general, para posteriormente centrarnos en su visión como participante del nuevo piloto del European Innovation Council.

Arranca “Una charla con…Laura Muñoz”.

P: Laura, ¿puedes contarnos brevemente cómo entraste en el mundo de la consultoría de innovación y dónde estás ahora mismo en tu carrera profesional?

R: Me gustaría decirte que fue el resultado de una estrategia profesional bien definida, pero lo cierto es que fue por un cúmulo de casualidades, eso sí, muy bien encadenadas. Provengo, como muchos en este sector, del mundo de la investigación fundamental. Desarrollé mi tesis doctoral en el CSIC, y tuve la oportunidad de pasar buena parte de esos años en estancias en algunos de los mejores grupos de investigación europeos dentro de mi campo de investigación. Dichas estancias no solo fueron fundamentales para mi trabajo, si no que me abrieron los ojos a que era posible transferir el conocimiento generado como resultado de la investigación fundamental hacia la industria, eso sí, a través de una estrecha colaboración entre ambos. Sin embargo, los ecosistemas que favorecen dicha transferencia no siempre se dan, y son necesarios eslabones intermedios que ayuden a que los resultados fruto de años de esfuerzo y dedicación, bien desde el ámbito académico, o bien del empresarial, no acaben en un cajón olvidados. Por eso, tras investigar sobre qué salidas profesionales existían en este ámbito, y tras formarme en innovación, redirigí mi carrera hacía la consultoría de innovación, porque para mí ese es el eslabón intermedio que, desde su ámbito de actuación, facilita que los avances en el conocimiento lleguen a la sociedad y sirvan para generar riqueza a través del refuerzo del tejido industrial y de la creación de empleo de calidad. A principios de 2019, con más de 4 años de experiencia en investigación y otros 3 en consultoría de innovación a mis espaldas, decidí establecerme por mi cuenta. Una decisión no carente de riesgos, de la que 1 año después, no puedo estar más satisfecha.

P: ¿Cuáles son las ventajas y desventajas, en tu opinión, del mundo de la consultoría hoy en día?

Desde mi punto de vista, hoy en día, una de las principales desventajas en el mundo de la consultoría es quizás la masificación que empieza a notarse en el sector. Y es que, en los últimos años, sobre todo desde la mayor participación de las pymes en H2020, con instrumentos especialmente dedicados a su participación en el programa, ha crecido exponencialmente el número de empresas que ofrecen servicios relacionados con la consultoría de innovación. Sin embargo, como en la mayor parte de los sectores que se masifican, existe el riesgo de perder calidad en los servicios que se prestan y por tanto lastrar la imagen de todo el sector. Nos dedicamos a un negocio muy exigente, compitiendo con los mejores a nivel europeo, que exige el máximo de nuestra capacidad como profesionales y en el que lamentablemente el esfuerzo no siempre es sinónimo de éxito. Temo que, si dejamos que esa búsqueda de resultados nos lleve a disminuir la excelencia de nuestro trabajo, acabaremos perdiendo la confianza que nuestros clientes depositan cada día en nosotros cuando nos confían lo más preciado de sus negocios: sus proyectos, y todos sabemos lo difícil que es recuperar esa confianza perdida.

Por otro lado, la principal ventaja es que los que nos dedicamos a esto tenemos la enorme suerte de estar todos los días en contacto con la innovación más puntera que se hace en el mundo en diversos ámbitos de la ciencia y la tecnología. Vivimos en un continuo aprendizaje, trabajando codo con codo con profesionales excepcionales, desde investigadores a emprendedores, pasando por empresarios con dilatadas carreras, que han decidido dedicar su tiempo y recursos a desarrollar nuevas soluciones que ayudan a resolver problemas que nos afectan a todos directa o indirectamente. Y nosotros, como profesionales de la innovación, tenemos el privilegio de poder facilitar que esas soluciones se materialicen, que lleguen al mercado y por tanto a la sociedad.

P: Aprovechando tu gran experiencia, quiero centrar la entrevista en algo que dominas a la perfección: el Instrumento PYME de Horizonte 2020. En general, ¿cómo valoras este instrumento como una herramienta de apoyo a la internacionalización de las pequeñas y medianas empresas?

Sinceramente, creo que es uno de los mejores instrumentos del programa marco europeo de investigación, prueba de ello son los excelentes resultados que está teniendo en términos, por ejemplo, de retorno de la inversión de los países participantes. Los resultados publicados en el informe de evaluación intermedia obtenidos tras 4 años de programa no podían ser más prometedores. De cada euro invertido por el Instrumento, la PYME consiguió apalancar 1,6 M€ de inversión privada. Es más, la EASME (Executive Agency for SMEs) proyectaba que, para enero de 2022, cada euro invertido atraería 4,8M€ de inversión privada (3 veces más). Y es que no sólo se trata de un instrumento excelente para la internacionalización de las empresas de base tecnológica, sino para su escalado.

P: Como todos los que leen RSR Consultora de Estrategia ya saben, el instrumento para PYMES ha sufrido numerosos cambios hasta el actual piloto del EIC, del que hablaremos más adelante. ¿Cuál ha sido para ti, como participante en primera persona, el cambio más radical al que te has enfrentado?

Como bien dices, el instrumento ha sufrido numerosos cambios a lo largo de su historia, si bien es cierto que hasta la fecha se habían centrado en reestructuraciones o cambios en las secciones de la plantilla de la propuesta, a los que una vez acostumbrados, no suponían ningún reto adicional. Sin embargo, los cambios que ha supuesto la transición al EIC pilot, como hemos podido leer en tus entradas sobre el instrumento, y ahora que conocemos los primeros resultados del corte de octubre, han sido una auténtica revolución, cambiando completamente la foto a la que estábamos acostumbrados, con España desbancada de su posición de liderazgo en el instrumento y la irrupción de países tradicionalmente posicionados de la zona de cola en cuanto a propuestas financiadas ocupando ahora las primeras posiciones. La primera reflexión que me vino a la mente cuando se publicaron dichos resultados es si quizás habíamos pecado de país experto que conoce al dedillo el instrumento y nos habíamos confiado subestimando el alcance que suponían los cambios, no solo a la hora de enfrentarse a la propuesta, si no al tipo de empresas a las que el nuevo EIC pilot se dirige.

P: Como ya hemos mencionado, en estos momentos estamos inmersos en el nuevo piloto del Consejo Europeo de Innovación (EIC), que ha supuesto, entre otras cosas, la finalización de la Fase 1 del instrumento para las PYMES. ¿Cómo has percibido este cambio Laura?

En mi opinión, la desaparición del instrumento es en términos generales una muy mala noticia. Se trataba de un instrumento de éxito que ayudaba a las pymes a estudiar la viabilidad de sus proyectos, no solo desde el punto de vista tecnológico, si no de negocio y financiero. El instrumento daba a las empresas el apoyo financiero necesario para que en un corto periodo de tiempo (6 meses máximo) hicieran los deberes y cubrieran, con ayuda de los mejores expertos en distintos campos de especialización, los aspectos críticos para poder estar listos para la siguiente gran etapa (enmarcada en la Fase 2), en la que demostrar y validar su producto en condiciones operacionales y de ahí, al mercado. La fase 1 era buena hasta para los que no conseguían financiación. Sé de muchas empresas a las que el resultado de enfrentarse cara a cara con las 10 hojas de oro que era la Fase 1, fue tanto o más valiosos que haber conseguido la financiación, porque les hacía ponerse frente al espejo y plantearse muchas cosas que creían ya resueltas o no importantes, sobre su producto, la tecnología que lo hace posible, el modelo de negocio o el plan financiero. Diez hojas que para muchas empresas se convirtió en la hoja de ruta a seguir y en muchas ocasiones el pitch con el que consiguieron premios, las primeras inversiones privadas, o ser incubados por las más prestigiosas aceleradoras de startups del país.

Con el instrumento ya finalizado no nos queda más que desear que en un futuro próximo los distintos organismos nacionales tomen el testigo y rescaten el instrumento para seguir apoyando a las empresas que más empleo generan en Europa, las pymes.

P: Otro de los principales cambios que hemos experimentado durante octubre de 2019 es el nuevo formato de la Fase 2 del EIC, que incorpora la posibilidad de solicitar capital, entre otras cuestiones. Como participante, ¿qué opinas de este nuevo piloto? ¿qué cambios te han resultado más difíciles de afrontar en esta nueva versión de la propuesta?

Como bien dices, la posibilidad de poder pedir no solo subvención, si no blended-finance ha supuesto toda una revolución en el instrumento, tanto como para hacer que haya cambiado de nombre, desapareciendo la mención expresa a las pymes. Toda una declaración de intenciones por parte de la Comisión Europea para hacernos notar que no se trata únicamente de cambios en la plantilla como se había hecho en ocasiones anteriores, sino sobre el tipo de empresas a las que se dirige el instrumento, que son aquellas con necesidades de financiación, que demuestren además suficiente capacidad operacional para escalar e internacionalizar su empresa con su producto de base tecnológica como piedra angular de ese crecimiento.  En este sentido uno de los mayores retos a los que me he enfrentado en esta nueva versión de la propuesta es la justificación de la “no-bancabilidad”, uno de los nuevos y principales criterios de elegibilidad de las empresas.

P: Por último, me gustaría que nos dieras algunos consejos para prepararnos mejor para las siguientes convocatorias de la Fase 2, que son, como siempre, altamente competitivas.

El primer consejo que podría dar es no te confíes. Si ya has participado con anterioridad en el programa, aunque la plantilla en un primer momento te parezca una mera reorganización de apartados, no es tal, así que cuidado con el reciclaje de propuestas. Desde mi punto de vista, el rationalle detrás de la nueva plantilla, obedece al propósito de que en el futuro próximo el instrumento se convierta en un vehículo de inversión. Es decir, la plantilla está estructurada como si fuera una due diligence en sí misma, ya que nos hace desde la sección de excelencia desgranar los riesgos a los que nos enfrentaremos cuando llevemos nuestro producto a mercado, esos riesgos son los que definirán en gran parte el valor de nuestra empresa y por tanto el equity que daremos a cambio de nuestras necesidades financieras. Por lo tanto, la propuesta, a lo largo de sus 30 páginas, ha de llevarnos hacia ese punto incidiendo en los principales aspectos y resolviendo las principales dudas que un inversor querría conocer antes de tomar la decisión de invertir o no su dinero.

Otro de los consejos es no esperar a explicar la no-bancabilidad casi al final de la propuesta en el apartado de por qué necesitas el apoyo del EIC, sino justificar esas necesidades financieras a lo largo de la propuesta, que al evaluador le quede claro que eres una de las empresas que el EIC busca. Es decir, con necesidades financieras que no pueden cubrir a través de otros mecanismos (créditos bancarios, rondas de inversión, etc.)

Y, por último, presta especial atención a la TRL de las tareas que propones, especialmente a aquellas dirigidas hacia la comercialización y por tanto clasificadas en TRL 8 y TRL 9, y deja bien claro su diferencia de aquellas que son susceptibles de financiación mediante subvención (de TRL6 a TRL7).

*** Fin de la entrevista***

Como os decía en la introducción, Laura es una persona y una profesional en la que se puede confiar y cuya experiencia es un salvoconducto hacia el éxito. Para mi ha sido un verdadero lujo el que, en su apretada agenda, haya podido hacer un hueco para brindarnos un poco de su conocimiento a los lectores de RSR. Creo que esta entrevista, dados los últimos cambios que estamos sufriendo en el EIC, era más que necesaria.

Pero como ya avancé, esto no ha hecho más que empezar. En 2020 pondré todo mi empeño en que otros expertos del sector de la innovación y la consultoría de estrategia nos presten un poco de su tiempo para tratar temas como la innovación desde las instituciones políticas, el papel de las humanidades y las ciencias sociales, la innovación en las pymes y como se encaja con el apoyo al desarrollo de carrera investigadora… ¿quién da más?

¡Nos volvemos a encontrar el año que viene!